Hoy en día es muy habitual que muchas personas coman en el trabajo y, por ende, de tupper. Aunque parezca mentira se puede hacer de forma saludable y es que la clave está en «saber comer bien» y llevar una dieta sana y equilibrada.
Para poder conseguir esto lo primero es tomarse en serio eso de ‘comer de tupper’ y el principal objetivo para conseguirlo es planificando la semana. Un error común es dejarlo todo para el último momento y cocinar «cualquier cosa» para el día siguiente.
En la cesta de la compra no podrán faltar ingredientes sanos y nutritivos, como frutas y verduras frescas, carnes magras, arroz o pasta integral, así como harinas integrales, huevos, legumbres y aceite de oliva. A partir de aquí, a cocinar.
Si llevamos una carne acompañada de vegetales frescos, éstos deben ir separados por una división del mismo tupper o por dos recipientes diferentes, para así podremos calentar la carne sin destruir los vegetales y además, conservaremos el sabor de la carne sin que ésta se empape del posible zumo que pueden liberar los vegetales.
A la hora de realizar el menú hay que tener en cuenta que en la comida deben consumirse alrededor del 35% de las kilocalorías totales que hemos de ingerir a lo largo del día.
Y es que almorzar de tupper no es todo inconvenientes, ya que lo bueno que tiene este sistema es que podemos controlar qué comemos, cuánta cantidad y la forma en que se prepara el alimento. Así nos es más fácil esquivar los fritos, rebozados y demás obstáculos de cualquier dieta saludable.
Una vez elaborado tu tupper, no lo debes cerrar de inmediato, ya que siempre es mejor esperar a que enfríe para después tapar y refrigerar, ya que de otra forma favorecemos la humedad y proliferación de bacterias que pueden contaminar nuestra comida. En el caso de que llevemos ensalada es fundamental no aliñarla en el momento para no deshidratar la verdura antes de comerla.
Si vas a llevar postre, quizá la opción más sencilla es una fruta, fresca o asada para añadir a un recipiente cerrado. También son sanas preparaciones los postres a base de leche o queso, así como las gelatinas frutales.
Con organización y ganas es fácil comer bien y sano aunque estés en la oficina.
