Después de un invierno largo y desapacible son muchas las personas que esperan con ansías la llegada de la primavera. El tiempo es mejor, las horas de luz se alargan, suben las temperaturas y todo parece más bonito.
Pero no es oro todo lo que reluce. Con la primavera no sólo se altera la sangre, sino que también lo hace la salud mental, ya que es una época en la que se suelen aparecer síntomas como tristeza, ansiedad, pérdida de apetito, de la sexualidad y apatía. Precisamente, son los cambios horarios y el aumento de horas de luz los que hacen que nuestro estado de ánimo se resienta ante tanta variación repentina.
Durante esta época se producen alteraciones en hormonas como la melatonina o la serotonina, encargadas de regular el estado emocional y anímico.
Es cierto que no a todo el mundo le afecta igual la llegada de esta época del año. Aquellos que tienen personalidades con tendencia a la depresión o algún tipo de patología mental o psiquiátrica son los que tienen un mayor riesgo de padecerlos.
Aunque no se tenga ninguna patología de base, si no se tiene un estilo de vida saludable es más probable que se padezcan estos síntomas, o que sean más acusados. Por ello, se recomienda tener una dieta sana y equilibrada así como dormir ocho horas diarias, hidratarse bien y realizar ejercicio físico, al menos 30 minutos al día.
