Esta enfermedad degenerativa puede combatirse para reducir sus efectos en los pacientes relacionados con la movilidad, el dolor y otro tipo de afecciones.
Cuando hablamos de artrosis lo hacemos desde el conociemiento, es decir como de algo habitual que se encuentra en nuestras vidas diarias. Y no le falta razó pues la artrosis afecta a un 10% de la población de España, lo que significa casi la cuarta parte del total de pacientes atendios en consultas reumatológicas.
Se trata de una patología reumática degenerativa que se produce por el desgaste del cartílago, tejido que hace de amortiguador al proteger los extremos de los huesos y que favorece el movimiento de la articulación. Se localiza normalmente en la columna cervical y lumbar, algunas articulaciones del hombro y de los dedos de las manos, la cadera, la rodilla y la articulación del comienzo del dedo gordo del pie. Suele afectar en mayor grado a personas mayores de 50 años y produce dolor, rigidez e incapacidad funcional.
Al margen del diagnóstico y tratamiento impuesto por médicos y especialistas, que sin duda mejorarán al paciente, es importante seguir algunas recomendaciones fáciles de seguir que ayuden a la persona que lo sufre en su vida diaria.
En principio, como ocurre en muchos patologías, es recomendable evitar el sobrepeso, especialmente si se sufre en alguna zona de la espalda o piernas. Por tanto, realizar una dieta equilibrada y hacer algún tipo de ejercicio es fundamental para empezar a paliar los efectos de la artrosis.
La postura y los movimientos a realizar también son aspectos que hay que cuidar. A la hora de sentarse o acostarse, debe realizarse de forma correcta, con la espalda completamente apoyada en el respaldar. También es recomendable usar colchón duro, sillas altas y con rspaldo y evitar sillones y sofás bajos y hundidos. A esto hay que sumar la necesidad de ponerse de pie de forma frecuente para no tener la misma postura demasiado tiempo y evitar movimientos bruscos, especialmente a la hora de cargar peso, para evitar sobrecargas en la articulación afectada.
En cuanto a la ropa y el calzado, se recomienda que sea cómodo, de suela gruesa o acolchada y evitar tacones excesivamente altos. Se pueden usar asimismo accesorios como muñequeras, rodilleras o tobilleras terapéuticas, siempre que sean recomendados por especialistas y sin abusar.
Al margen de analgesicos y antiinflamatorios y otros medicamentos indicados por el médico, puede ayudar a mitigar el dolor el calor, usando bolsas de agua caliente, manta eléctrica o durante la ducha, aunque tambi´n es eficaz el hielo en caso que haya inflamación.
Por último, la psicología también juega un papel importante en el paciente. Mantener una actitud positiva, alegre y activa frente a la artrosis, es fundamental para vivir de forma más llevadera con esta enfermedad. De nada sirve amargarse o lamentarse, la artrosis seguirá ahí así que hay que saber convivir con ella.
