Fisioterapia respiratoria, clave para mejorar la respiración en los bebés

Realizar un lavado con monodosis de suero o jeringa para la nariz, es una práctica muy importante que debería realizarse diariamente en casa como medida preventita al menos dos veces al día.

Los mocos impiden el descanso nocturno, dificultan que el bebé y niño pequeño se alimente al congestionar la nariz y constituyen la principal preocupación de los padres cuando la infección alcanza las vías respiratorias bajas. Liberar a los más pequeños de esta mucosidad se convierte entonces en el objetivo primordial.

La fisioterapia respiratoria ayuda a todos aquellos bebés o niños que padecen enfermedades que crean exceso de mucosidad, ayudando así a la limpieza pulmonar. Enfermedades víricas o bacterianas del tracto respiratorio y pulmones como bronquiolitis, neumonía o catarros se pueden beneficiar de estas técnicas al igual que otras patologías más severas agudas y crónicas del sistema respiratorio.

Según explica Marta de la Plaza San Frutos, especialista en fisioterapia respiratoria de la Clínica La Luz de Madrid, mediante las técnicas de terapia respiratoria el bebé suele expulsar gran parte del moco acumulado que le impide una buena respiración.

«Si esa mucosidad permanece en los pulmones puede dar lugar a otro episodio de sobreinfección. Mejorará la relajación del broncoespasmo, con lo que aumentan los espacios aéreos para que entre más aire», señala la especialista.

La calidad de sueño, a su vez, mejora de forma notable después de la sesión, aumenta la oxigenación y ayuda a minimizar el consumo de fármacos y a aumentar su efectividad.

En las sesiones de fisioterapia en primer lugar se ausculta al bebé para identificar la situación de árbol bronquial, si la tos es irritativa, productiva o si tiene broncoespasmos.

A partir de ese momento se aplica la técnica de aumento del flujo respiratorio completamente inocua para el bebé y que busca acelerar la respiración con el fin de conseguir un arrastre de la mucosidad acumulada. Es importante que los padres sean conscientes de que su bebé llorará ya que es lo que busca el fisioterapueta para ayudar a la limpieza.

El especialista además practica un lavado con monodosis de suero o jeringa para la nariz, una práctica muy importante que debería realizarse diariamente en casa como medida preventita al menos dos veces al día.