Medidas para prevenir y auxiliar en caso de ahogamiento

Uno de los accidentes más habituales en verano es el ahogamiento. El uso (mal uso) masivo de playas y piscinas hace que aumente el riesgo de ahogarse pero, en caso de presenciar un ahogamiento, ¿Sabemos cómo reaccionar?.

Esta claro que, si no eres profesional sanitario o desconoces las técnicas de rescate básicas, lo más eficaz es contactar con el servicio de salvamento más cercano, ya que intentar rescatar supone un riesgo tanto para la persona que se ahoga como para el «rescatador».

No obstante, especialmente en el caso de personas con conocimientos o experimentadas, lo principal es sacar a la pesona con la cabeza fuera del agua, intentando tranquilizarla en el caso que esté consciente para evitar el pánico.

Una vez fuera del agua, mientras se espera la llegada de los servicios de emergencias, se debe colocar al accidentado en posición lateral de seguridad, es decir, ponerla de lado y hacer una hiperextensión del cuello de forma que las vías respiratorias queden lo más permeables posibles. En esta posición mantenerla por si existen vómitos y secreciones, no se produzca un espisodio de asfixia.

En el caso que no respire, lo principal es comenzar con el proceso de respiración asistida a intervalos de pocos segundos, es decir el boca a boca, con el fin que le llegue aire a los pulmones. Esta maniobra puede realizarse incluso en el agua si la persona está inconsciente. Además, se debe practicar la reanimación cardiopulmonar (RCP) si no tiene respiración.

La rapidez es clave en estos casos, por ello lo principal es conocer cuando una persona se está ahogando y hasta qué punto podemos ayudarle. De forma general, la persona que sufre ahogamiento realiza movimientos de brazos inconexos, se sumerge y vuelve a salir a los pocos segundos, no se mueve del sitio o no consigue avanzar y, en el peor de los casos, se sumerge sin salir durante varios segundos o minutos o flota boca abajo.
Datos sobre el peligro real de ahogamiento

Según el último dato publicado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, durante 2012 se produjeron 438 muertes por ahogamiento en España. Por su parte, Cruz Roja realizó 375 intervenciones de salvamento marítimo en 350 playas durante 2014, lo que incluye la atención y rescate de personas en casos de ahogamiento o que han resultado heridas por una zambullida. Estos datos son claves para entender la importancia de la prevención y la concienciación sobre los ahogamientos en medios acuáticos.

En cuanto a las causas, los expertos aseguran que el exceso de confianza y la ausencia de habilidad en el medio acuático se sitúan entre los principales motivos. Pero también entran en juego otros aspectos como cortes de digestión, golpes en la cabeza que generen inconsciencia o problemas físicos (calambres, lesiones musculares…).

Sea cual sea el caso, para reducir el número de accidentes y víctimas de ahogamiento, lo principal es usar el sentido común y no realizar acciones inadecuadas. Para ello es importante disponer de acciones de concienciación ciudadana por parte de gobierno y entidades. En este sentido, existen grupos con mayor riesgo como los niños y los ancianos a los que se les debe prestar especial atención y no dejarlos solos en el agua, especialmente los más pequeños.

Otro aspecto a tener en cuenta es los medios y equipo técnico con los que cuenta una zona de agua. Aunque en este sentido se ha avanzado mucho, la extensión de una playa y el número ingente de usuarios hace difícil cubrir todas las zonas por igual. Por ello, se recomienda no bañarse en lugares en los que no hay un equipo de salvamento, a pesar de que sean zonas habilitadas para el baño.

Por último, otra causa de ahogamiento es no seguir las instrucciones y recomendaciones de socorristas presentes en la zona de baño. Su figura no solo está para socorrer en caso de necesidad sino también para velar por el buen uso de la zona de baño y minimizar riesgos.