Uno de los accidentes más habituales en verano son los ahogamientos. La afluencia en playas, piscinas o lagos junto a la mala práctica por parte de los bañistas, multiplica el riesgo de ahogamiento. Una de las claves a la hora de ayudar e, incluso, salvar, a la persona accidentada es conocer la técnica de primeros auxilios llamada reanimación cardiopulmonar o RCP básica.
Muchos conocen de qué se trata pero nunca lo han puesto en marcha, mientras que otros, directamente, no sabe qué es ni para qué sirve. Sin embargo la RCP puede ayudar a mantener a alguien con vida en caso de accidente el tiempo suficiente para que llegue la ayuda de emergencia, incluso ayuda a mejorar la calidad de la salud para las víctimas de un ataque cardíaco. Por ello es útil para todo el mundo conocer la técnicas básicas de la RCP, aunque no sea profesional sanitario, socorrista, policía, etc.
Lo primero a tener en cuenta sobre esta técnica es que su práctica incorrecta puede causar daño a una persona sana y podría complicar la ya situación potencialmente mortal. Por ello hay que estar muy seguro y determinar el grado de gravedad de la persona antes de llevarla a cabo. Además, antes de nada, es necesario llamar al servicio de urgencias para que envíen un equipo de emergencias. Después, sólo se recomienda realizar la RCP básica si la respiración de la persona accidentada se ha detenido por completo, si no tiene pulso y no responde a estímulos físicos.
Una vez se certifique uno de estos tres supuestos, lo primero que hay que hacer para aplicar la Reanimación Cardiopulmonar es liberar las vías respiratorias para evitar que una persona sufra un atragantamiento. Si aún está consciente, la maniobra de Heimlich es la mejor manera de liberar el bloqueo de la tráquea (tráquea), pero si la persona está inconsciente se debe proceder a la respiración asistida (boca a boca) y RCP como primeros auxilios.
Para realizar los primeros auxilios, si la persona no respira, presiona su nariz cerrando las fosas nasales, de forma que las vías respiratorias de la nariz queden cerradas. Toma una bocanada de aire y colocando la boca con fuerza sobre la de la persona, exhala el aire completamente. Realiza este proceso dos veces.
Si la persona no respira ni tiene pulso, has de encontrar el punto exacto para hacer compresiones de pecho. Sigue las costillas flotantes hasta el punto donde se unen en el esternón. Una vez en el extremo inferior del externon, mide tres dedos sobre el extremo, en ese punto has de hacer la presión. Para hacer las compresiones de pecho, coloque la palma de una mano encima del externón y agarra esta mano con la otra de forma que los dedos se mantengan atrás mientras presionas. Realiza las compresiones de pecho. El número ideal de compresiones de pecho, es de 100 por minuto, lo que equivale a un poco menos de dos por segundo. Realiza quince compresiones de pecho seguidas, empujando enérgicamente y con firmeza el esternón, de forma que se comprima entre 4 y 5 centímetros. Después de realizar las quince compresiones de pecho, repite el proceso desde el principio.
Por cada dos veces apliques la respiración artificial, realiza quince compresiones de pecho y repite el proceso hasta que vuelva a haber signos de respiración o pulso o hasta que lleguen los servicios de emergencias Verifica el pulso cada dos respiraciones y compresiones para asegurarte de que no realizas compresiones innecesarias si la persona recupera el pulso normal.
Los métodos de RCP en niños y bebés varían de los utilizados en los adultos y que el procedimiento de RCP en adultos no debe ser utilizado en bebés.
