¿Estás preparado para viajar al extranjero? (Parte 1)

El verano es una época elegida por muchas personas para viajar al extranjero y, los más aventureros, aprovechan para visitar países lejanos y muy distintos en cuanto a clima, cultura o alimentación a España. Esto supone un riesgo para la salud ya que en muchos casos se trata de países en desarrollo que produce un cambio en nuestro organismo.

Desde el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, así como entidades y profesionales del sector sanitario, recomiendan como primera medida realizar un chequeo médico y consultar a un especialista al menos un mes antes del viaje para minimizar riesgos.

Especialmente son grupos de riesgos bebés y niños pequeños, mujeres embarazadas, ancianos, minusválidos, los inmunodeprimidos y aquellas personas que tienen problemas médicos previos, aunque cualquier viajero puede verse afectado.

Un factor fundamental a tener en cuenta es llevar medicinas en la maleta, especialmente si se está afectado por una enfermedad crónica. Todos los medicamentos, especialmente los que requieren receta, deberán llevarse guardados en el equipaje de mano dentro de sus envases originales con las etiquetas visibles. Asimismo, es aconsejable llevar consigo el nombre y datos de contacto de su médico junto con los otros documentos de viaje, e información sobre
su situación médica y tratamiento, además de los detalles sobre la medicación (incluidos los nombres genéricos de los medicamentos) y las dosis prescritas. No está de más disponer de un seguro médico privado, adeás del general, ya que permite tener un abanico más amplio de posibilidades de ser atendidos.

Factores que influyen en la salud

Existen una serie de aspectos propios del país que se visita que pueden afectar a nuestro organismo. Es el caso del clima y condiciones medioambientales. A veces el viaje puede implicar importantes cambios de altitud que reduce la presión parcial de oxígeno y causa hipoxia. En estas condiciones el cuerpo, que requiere al menos unos cuantos días para aclimatarse satisfactoriamente y puede verse limitado por determinadas afecciones, especialmente en las enfermedades pulmonares. Se recomienda no viajar a altitudes elevadas si se padece angina inestable, hipertensión pulmonar, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) grave y anemia falciforme.

La temperatura y la humedad también son factores a tener muy en cuenta para la salud ya que producen pérdida de agua y electrolitos (sales) y puede provocar extenuación por calor y golpe de calor.

La exposición a la radiación Ultravioleta, especialmente la UVB, puede producir quemaduras solares debilitantes e insolaciones graves, especialmente en personas de piel clara. Asimismo puede producir reacciones cutáneas adversas que pueden causar fotosensibilización y dermatitis fototóxica o fotoalérgica.

El agua es otro elemento peligroso en muchos países ya que muchas enfermedades infecciosas importantes (como cólera, criptosporidiosis, cyclosporidiasis, giardiasis, hepatitis A y E, listeriosis, campylobacteriosis, salmonellosis incluyendo fiebre tifoidea, y shigellosis) se transmiten a través del agua y alimentos contaminados,

Y como no, la alimentación es necesario cuidarla ya que en muchos casos, alimentos contaminados pueden producir la conocida como «diarrea del viajero», que puede ser causada por numerosos agentes infecciosos.

Por último se encuentra la fauna, especialmente los insectos que representan un peligro en la transmisión de muchas enfermedades infecciosas coo los mosquitos y las moscas hematófagas, las garrapatas y ciertos caracoles acuáticos.

Estos son factores y causas a tener en cuenta, pero ¿se pueden evitar las enfermedades? Está atento a nuestro blog, en los próximos días hablaremos de vacunas obligatorias y recomendadas.