Teniendo en cuenta que los problemas de visión del color afecta a un 8% de la población masculina, que en el entorno escolar es frecuente la utilización de colores como medio para facilitar la adquisición de ciertos conocimientos y, finalmente, que el propio aprendizaje de los colores es uno de los objetivos de los primeros niveles educativos, surge la necesidad de incorporar habitualmente la revisión de este aspecto de la percepción, especialmente en la infancia.
Podemos percibir los colores gracias a unas células situadas en la retina llamadas conos, encargados de percibir cada uno de los tres colores primarios (azul, verde y rojo). La deficiencia en la percepción del color, conocida como ceguera de los colores o daltonismo, se presenta cuando uno de estos tres tipos de conos falta o funciona defectuosamente. Puede ser muy variable en su severidad, desde pasar casi inadvertida hasta una pérdida total para la percepción de uno o varios colores.
Los problemas de la visión cromática (visión de los colores) se dan casi exclusivamente en los hombres, y es un problema relativamente frecuente. Aunque las mujeres son portadoras del problema, no lo manifiesta más que un bajísimo porcentaje de ellas.
Son problemas sin solución posible si son congénitos, aunque se hace necesaria una temprana detección, para evitar en lo posible tanto la elección de profesiones relacionadas profundamente con el color, como para eliminar los posibles riesgos que pudieran derivarse del problema.
El daltonismo no es una enfermedad, es una manera distinta de percibir los colores. El daltónico distingue los colores, pero tiene problemas para discriminarlos. Además, los daltónicos desarrollan una especial habilidad para distinguir distintas intensidades de luz o de color. Resulta curioso pensar que en la guerra de Vietnam, el ejército de Estados Unidos empleó, con éxito, daltónicos para distinguir desde sus aviones los campamentos camuflados del Vietnam.
Cuando la deficiencia no es congénita, puede estar asociada a enfermedades del nervio óptico, la mácula o al uso de algunos medicamentos. Por eso es indispensable que todo niño y adulto se realice un examen de percepción del color.
