14 de marzo, Día Europeo para la Prevención del Riesgo Cardiovascular

Hoy 14 de marzo, como cada año desde 2005, se celebra el Día Europeo para la Prevención del Riesgo Cardiovascular. El objetivo principal de esta jornada es concienciar a la sociedad sobre la importancia de prevenir las enfermedades cardiovasculares, que son la primera causa de fallecimiento en todo el mundo, con más de 17 millones de muertes, y también en España, donde por este motivo cada año perecen más de 125.000 personas.

Los principales factores de riesgo implicados en la mayoría de estas enfermedades son fundamentalmente el tabaquismo, el aumento del colesterol, la hipertensión, la diabetes sin control, la obesidad y el sedentarismo.

Sin embargo, la Fundación Española del Corazón alerta también acerca de otros nuevos factores de riesgo que facilitan el desarrollo de las Enfermedades Cardiovasculares como la apnea del sueño, el estrés, la contaminación y el consumo de drogas.

Asimismo se recuerda la importancia de los padecimientos «cardiorenales», pues la enfermedad renal crónica afecta al corazón, pero las enfermedades cardiovasculares también afectan a los riñones. No todos los factores de riesgo de las Enfermedades Cardiovasculares pueden modificarse, puesto que se ha comprobado que algunas características de las personas implican un riesgo más elevado: a mayor edad, mayor riesgo, del mismo modo que hay mayor riesgo para las personas con familiares directos que han sufrido antes de los 60 años una Enfermedad Cardiovascular. Pero los estilos de vida que incrementan la probabilidad de padecer estas enfermedades pueden modificarse.

En este día hay que insistir en que es preciso hacer todo lo posible por evitar o reducir los factores de riesgo modificables, y para conseguirlo resulta indispensable la implicación de las personas y, especialmente en el caso de los menores, de sus familias.

Para reducir el riesgo de padecer una enfermedad de este tipo es necesario evitar el consumo de tabaco -incluido el tabaquismo pasivo-, mantener una dieta sana y equilibrada, limitando al máximo el consumo de sal, evitar la obesidad y el sobrepeso (cuando la medición del perímetro abdominal es mayor de 88 cm. en las mujeres y de 102 cm. en los hombres, se considera que hay un aumento del riesgo cardiovascular). También es necesario desarrollar actividad física a diario (lo mínimo que se recomienda es caminar, a buen ritmo, durante 30 minutos diarios), controlar las cifras de tensión arterial (por debajo de 140/90 mm Hg) controlar las cifras de glucemia basal o glucosa en sangre (la cifra de glucosa en sangre se considera normal cuando es menor de 100 mg/dl; entre 100 mg/dl a 126mg/dl, y por encima de esta cifra, el médico propondrá la actuación a seguir para descartar una diabetes) y las cifras de colesterol (el criterio de normalidad es mantener la cifra de colesterol total por debajo de 200mg/dl). En caso de alteraciones hay que seguir rigurosamente las indicaciones que, en cada caso, realice el médico.

Presentar algún factor de riesgo cardiovascular no implica que vaya a desarrollar, necesariamente, una enfermedad cardiovascular, pero sí que las probabilidades de que esto ocurra son mucho mayores, por eso, si está decidido o decidida a cambiar y reducir su riesgo, acuda a su médico de familia para que le ayude y le indique las mejores pautas a seguir en su caso concreto.