Tras tiempo demasiado cálido para la época en la que nos encontramos, parece que llega el frío invernal a toda España. Por ello es necesario tomar las precauciones necesarias en diferentes aspectos y rutinas que hacemos a diario para que no afecte a tu salud.
Un aspecto fundamental para evitar enfermedades relacionadas con la bajada de temperaturas es la ropa. Dependiendo del lugar donde nos encontremos y de la temperatura que exista puede variar. Por ejemplo, estás en un lugar bien aclimatado no es necesario abrigarse mucho, al contrario, conviene eliminar abrigos para evitar cambios de temperatura si se abandona el sitio en cuestión. Por el contrario, si estamos en la calle o en espacios sin climatización se recomienda usar prendas que eviten al máximo la pérdida de calor como ropa interior térmica, jerseys y calcetines de lana, guantes, gorro, bufandas, etc… En este sentido hay que tener en cuenta que varias capas de ropa fina pueden proteger más del frío que una sola más gruesa ya que se forman cámaras de aire aislante entre las capas. Otro aspecto básico es cubrir cabeza y pies ya que son zonas donde se pierde una gran cantidad de calor.
La alimentación también influye en el calor de nuestro cuerpo. Se recomienda tomar comidas calientes que aporten la energía necesaria y proporcionen además y que incluyan además una alimentación variada. Es el caso de sopas o guisos que incluyan alimentos como las legumbres, las patatas, la pasta, verdura, carne o huevos. Mantener el cuerpo hidratado también es muy recomendable y a esto ayuda ingerir bebidas calientes al comenzar y acabar el día como café, cacao, té o leche, ya que ayudan a mantener la temperatura corporal. Por otro lado, debe evitarse la ingesta de alcohol, que hace que el cuerpo pierda calor, así como de bebidas excesivamente fría o acompañadas con hielo.
Los espacios donde estemos en cada momento también son importantes a la hora de mantener el calor. Así, en el hogar, deben evitarse corrientes de aire y pérdidas de calor por puertas y ventanas abiertas. La calefacción es recomendable pero solo hasta alcanzar temperaturas que giren en torno a los 24 grados, además de tener especial cuidado con estufas y chimeneas para evitar incendios. Si necesitas airear la casa para evitar malos olores o un ambiente excesivamente cargado, hazlo mientras haces una actividad física (limpiar, hacer camas, recoger ropa,…), así mantendrás el calor corporal.
Si vas a salir de casa se deben evitar en la medida de lo posible las primeras horas y la llegada de la noche, cuando las temperaturas son más bajas. Incluso, se recomienda que ancianos, niños pequeños y personas con enfermedades crónicas no salgan a lal calle si las temperaturas son extremadamente bajas. La ropa de abrigo es fundamental para realizar actividades en el exterior (trabajo, paseo, compras,…)
Si eres de los que realizan ejercicio físico todos los días, la mejor hora para llevarlo a cabo es durante las horas centrales y es importante llevar ropa adecuada no solo de abrigo sino también prendas resistentes al viento y la humedad. Cabeza, cuello, pies y manos deben ser partes fundamentales que deben cubrirse. No obstante, con temperaturas extremadamente bajas se recomienda evitar la práctica deportiva en el exterior ya que en sí supone una sobrecarga para el organismo, por lo tanto el gimnasio o realizarlo en casa si se tiene los aparatos necesarios son una buena opción.
En el caso de aquellos que trabajen en el exterior, además de lo comentado anteriormente (ropa, alimentación…), es important que realicen su labor con precaución, evitando sobreesfuerzos, si se sufre alguna dolencia de tipo cardiorrespiratorio o
hipertensión, y movimientos bruscos (para evitar lesiones a causa de entumecimiento de la piel o articular)
En estos últimos casos, deportistas y trabajadores en el exterior, es fundamental mantenerse seco en todo momento y, en caso de notar insensibilidad en dedos de manos o pies o la llamada «tiritera», no debe continuarse en el exterior.
Por último, ante cualquier síntoma de malestar (dolor de cabeza, tos, mucosidad, problemas respiratorios, rigidez,….) se debe acudir a profesionales médicos y sanitarios para que evalúen la situación y, si fuera necesario, poner en marcha el tratamiento necesario.
Estos son los consejos principales para cuidar la salud ante el frío que se avecina pero, como siempre, el sentido común es básico para seguir estás pautas de forma acertada.
