Un día cualquiera notas un dolor en la rodilla que va a más con el paso del tiempo al que se suma hinchazón, rigidez cuando te levantas de la cama, cansancio… Así es como empiezan muchas de las enfermedades reumáticas conocidas actualmente y la única manera de sobrellevarlo es con actitud positiva, hábitos saludables de vida y, por supuesto, un diagnóstico que permita una valoración global del enfermo y un tratamiento adecuado.
Precisamente esto último es lo más difícil, incluso para los especialistas, ya que muchos de los síntomas son similares entre las distintas enfermedades. Incluso al principio el propio paciente no da importancia a los síntomas, que suelen ser leves al inicio, aunque el diagnóstico precoz es fundamental para el correcto tratamiento. Por ello se recurre a la historia clínica, a una exploración física y a pruebas de diferente tipo (radiografías, resonancias, TAC, análisis,…) que ayuden a determinar la enfermedad y actuar sobre ella.
Y es que son muchas las enfermedades reumáticas y muy diversas y complejas. Este conjunto de enfermedades afectan principalmente al aparato locomotor o musculoesquelético (articulaciones, huesos, músculos, tendones y ligamentos), pero también pueden afectar a otros sistemas u órganos como el corazón, los pulmones, los ojos, la piel, los vasos sanguíneos y a otros tejidos conectivos que se encuentran en todo el organismo, de ahí su diversidad y complejidad.
Otro de los problemas de las enfermedades reumáticas es las diferentes causas que pueden producirlas, desde degenerativas como la artrosis hasta metabólicas como el caso de la gota, pasando por causas inflamatorias, inmunológicas, genéticas e incluso infecciosas. Por ello no es raro que existan más de 250 clases de enfermedades reumáticas entre las que destacan, por ejemplo la artritis reumatoide, el lupus eritematoso sistémico, la espondilitis anquilosante, la esclerosis sistémica, Gota, la enfermedad de Behçet o la artrosis entre otras.
Como mencionamos anteriormente los síntomas son variados aunque destaca especialmente el dolor articular y en los alrededores, que puede manifestarse solo con los movimientos o ser constante, de tal forma que imposibilita la realización de determinados movimientos e incluso conciliar el sueño. Otro de los síntomas más comunes es la sensación de rigidez, una falta de flexibilidad que se hace más patente desdpués de un periodo de descanso, por ejemplo al levantarse de la cama o tras estar sentado un largo periodo, por ejemplo en el trabajo, conduciendo o tras un viaje. Además pueden producir molestias, pinchazos, sensación de pesadez, tirantez o cansancio en una zona del cuerpo que puede ser concreta o con una distribución generalizada y difusa, provocando una sensación de dolor corporal que se extiende a todo el organismo.
Actualmente, las enfermedades reumáticas pueden considerarse como graves o muy graves, dependiendo de cada persona y el tipo de afección ya que incluyen no solo daños físicos sino también psíquicos que pueden deirvar incluso en discapacidad. No obstante, debido a la investigación médica, los avances tecnológicos y a la participación cada vez más activa de las personas afectadas, se mira al futuro con optimismo para lograr la cura en muchas de estas enfermedades o, especialmente, mejorar la calidad de vida de las personas que la padecen.
Por todo ello recomendamos a las personas que tengan algún síntoma similar a los descritos anteriormente y que no estén diagnosticados aún, que acudan a su médico para que lo derive a un especialista (reumatólogo o traumatólogo) para su valoración. En el caso que ya tenga diagnóstico es importante «aprender a vivir» con la enfermedad y sus síntomas, conociendo sus limitaciones, llevando una alimentación saludable, realizando alguna actividad física acorde y siguiendo el tratamiento recomendado. Es duro pero necesario, además siempre tiene al Centro Médico Los Cerros dispuesto a ayudar en todo lo que sea necesario.
