El cuidado de los dientes, un hábito que cuesta adoptar

Solo el 59% de los niños españoles entre 6 y 12 años se cepilla los dientes antes de irse a la cama, según un estudio.

Cepillarse los dientes al menos dos veces al día con pasta dental, una visita anual al dentista y no comer nada después del cepillado nocturno son algunas de las sencillas recomendaciones que la Asociación Española de Pediatría lanza para niños entre 6 y 11 años. Pese a que los pediatras aconsejan empezar con el cuidado de los dientes desde la salida del primero para que a esta edad sea un hábito establecido, la realidad es que este aspecto todavía necesita mejorar.

Así lo muestran los resultados sobre la salud bucodental y los hábitos asociados que aporta el VI ‘Estudio anual sobre Hábitos Bucodentales en niños’, realizado por Vitaldent, en colaboración con la Universidad de Murcia. En él han participado cerca de 1.300 niños españoles de 6 a 12 años.

El 99,6% de los 1.300 niños incluidos en el estudio aseguraba que disponía de cepillo de dientes en casa. Los resultados señalan que el 90,3% cepilla los dientes a diario, pero desciende hasta un 60,8% quienes lo hace tres veces al día, sin variación entre niños y niñas. Solo el 59% se limpian los dientes antes de acostarse, aunque saben que la falta de una higiene correcta es el factor principal en el desarrollo de caries y que este cobra máxima importancia por la noche. Según la Sociedad Española de Odontopediatría, SEOP, los padres deben supervisar el cepillado diario hasta los siete años, edad a la que adquieren la pericia manual suficiente para hacerlo por sí solos.

Estos especialistas afirman que no hay evidencia científica que sostenga de forma fehaciente cuánto tiempo debe durar el cepillado, pero se recomienda hacerlo como mínimo dos veces al día, durante dos minutos cada vez, escupir los resto de pasta dentífrica y no aclararse la boca con agua, hasta pasados, como mínimo, cinco minutos. El momento más importante es antes de acostarse. Después, hay que evitar comer y, si se diera el caso, repetir la secuencia.

Los dulces, golosinas, refrescos y zumos de fruta azucarada provocan un medio ácido en la cavidad bucal, un factor muy peligroso para la génesis de las caries. También insisten en que alimentos como pasta y pan son harinas y, cuando se metabolizan, producen hidratos de carbono que dan lugar a un medio ácido. Por ello, hay que tener cuidado con lo que estos especialistas denominan comidas monotema, en referencia a los niños y jóvenes que solo comen pizza o pasta.