Hace algunos años surgió el concepto ‘coaching’, un método consistente en acompañar, aconsejar y entrenar a una persona o a un grupo de ellas, con el objetivo de conseguir alguna meta o de desarrollar habilidades específicas. El profesional encargado de realizar esta labor es el ‘coach’ que se ha convertido poco a poco en una figura importante en personalidades y dentro de empresas y que poco a poco se va extendiendo a diferentes sectores como la política, educación física, alimentación y, también, la salud.
El coaching aplicado a la salud tiene el objetivo de mejorar el bienestar de las personas, ya estén sanas o tengan alguna enfermedad, a través de un asesoramiento personalizado que permitirá informar y aconsejar sobre medidas preventivas, tratamientos, especialistas, centros de salud, etc. De esta forma, no tiene que ser un servicio único sino complementario junto con centros de salud o médicos especialistas.
Este tipo de coaching se divide en aquellos métodos dirigidos a evitar algún hábito poco saludable o que puede afectar a la salud como el tabaquismo, el sedentarismo o la nutrición, por ejemplo, y aquellos cuyo objetivo es prevenir y mejorar la salud del paciente o tratar alguna enfermedad.
Y es que el ‘coach’ de salud puede trabajar en diferentes áreas, por ejemplo en nutrición para fomentar una alimentación sana y saludable o controlar los niveles de azúcar o colesterol; en tareas de rehabilitación para tratar la recuperación de pacientes que han sufrido un accidente o enfermedad traumatológica (rotura de huesos, músculos, etc.), cardiológicas (infartos, arritmias,…); o neuropática (ictus, derrame cerebral, …); e incluso asesoramiento médico, eligiendo el o los profesionales específicos para tratar una enfermedad.
El coach facilita que el paciente se plantee qué áreas de su salud debe mejorar: factores de riesgo, control de la enfermedad, tratamientos… y ayudarlo a realizar las acciones para conseguir sus objetivos.
Pero también el paciente tiene gran protagonismo en este método, ya que su motivación por mejorar tiene que ser máxima. Actualmente, gracias a la estructura de sanidad pública que se ve reforzada por la privada, se dispone de una gran cobertura médica pero, al mismo tiempo, convierte al paciente en un ‘sujeto pasivo’ que debe «cumplir» las normas y recomendaciones de los profesionales médicos. A diferencia de esto, el coaching necesita una persona activa y participativa, dispuesta a realizar esfuerzos más allá de tomar medicamentos y seguir pautas. En el coaching, el paciente pasa de un nivel pasivo a uno activo.
Pero también los resultados son claves. La motivación del paciente baja si no ve que el método funciona, así que todo se enlaza en un círculo paciente-coach en el que ambas figuran están a un mismo nivel de importancia.
En el Centro Médico Los Cerros nos gusta innovar en salud, por ello, nuestros profesionales de áreas de la medicina se encargan de ofrecer un servicio personalizado, un coaching para que los pacientes tengan un seguimiento específico para mejorar en aquellos aspectos que más lo necesita.
