El diagnóstico es clave a la hora de tratar cualquier enfermedad pero, si los síntomas son parecidos ¿Cómo diferenciar entre dos enfermedades cuyo tratamiento debe ser diferente? Esto es lo que puede ocurrir con la gastroenteritis y la apendicitis, dos afecciones del aparato digestivo que cuentan con similitudes pero, al mismo tiempo, grandes diferencias.
Por un lado tenemos a la conocida gastroenteritis, una inflamación o hinchazón del estómago y los intestinos a raíz de un virus que presenta principalmente diarreas y vómitos. Por otro lado, la apendicitis, una inflamación del apéndice que se va deteriorando y que puede presentar el mismo cuadro entre un amplio abanico de síntomas que retrasa su diagnóstico.
La principal forma de diferenciar ambas patologías es con una exploración física y observando la evolución de la enfermedad. Así, mientras que la gastroenteritis suele durar entre 24 y 72 horas, la apendicitis suele conllevar un deterioro progresivo, sumando síntomas como la fiebre o el dolor abdominal agudo.
No obstante, en el caso de la apendicitis es necesario tener un diagnóstico lo antes posible ya que puede derivar en otras complicaciones mucho más graves (peritonitis). Por ello, otra fórmula para detectar una posibilidad mayor de que sea esta afección es a través de una exploración física. Existen varios métodos:
- Dolor en el punto de McBurney: Marcar una línea desde el ombligo hasta la punta del hueso pélvico derecho anterior. Palpar y apretar el punto de unión de los dos tercios más cercanos al ombligo con el tercio externo para ver si existe un dolor punzante.
- Signo de Blumberg: Presionar una zona del abdomen alejada del apéndice y comprobar si se produce dolor en éste de forma refleja.
Asimismo, existe una maniobra que se puede realizar de forma casera. Consiste en que el enfermo se ponga de pie en puntillas y se deje caer sobre sus talones de forma súbita. Si el el dolor en la región inferior derecha puede ser indicativo de apendicitis y por tanto se recomienda acudir a un centro de salud u hospital.
Ya en el hospital, los profesionales sanitarios pueden someter al paciente a exámenes complementarios que permitan un diagnóstico más certero como una analítica de sangre que indique un recuento de leucocitos aumentado, la realización de radiografías o ecografías para ver la inflamación del apéndice e incluso cirugía laparoscópica para casos de difícil diagnóstico, sobre todo en mujeres en edad fértil, pacientes obesos o ancianos.
No obstante, hay que señalar que la gastroenteritis es mucho más común que la apendicitis, especialmente cuando se producen cambios en los hábitos y rutinas (inicio o vuelta de vacaciones, fines de semana, …) o surgen brotes en centros donde se concentra muchas personas (colegios, trabajos,…) ya que al tratarse de un virus puede transmitirse fácilmente.
También hay que destacar que sus síntomas son menos virulentos y tienen una menor duración. Incluso existen vacunas para los bebés (rotavirus) que tienen por objetivo proteger a los lactantes y niños pequeños frente a las formas graves de gastroenteritis aguda.
Por todo ello, sin duda, es importante que en caso de duda o un empeoramiento de los síntomas comunes (diarreas y vómitos), se acuda a un centro médico u hospital lo antes posible para determinar las causas y hacer un diagnóstico efectivo, especialmente en niños, embarazadas y ancianos.
