El 21 de septiembre es el día elegido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para Día Mundial del Alzheimer, la forma más común de demencia.
El Alzheimer es una enfermedad que se puede ralentizar pero carece de cura y, dado el envejecimiento de nuestras sociedades, se multiplica el número de casos. En el mundo entero hay unos 47,5 millones de casos de demencia y cada año se registran 7,7 nuevos casos.
Entre el 50 y el 70 por ciento de todas las personas afectadas por demencia padece la enfermedad de Alzheimer, una enfermedad degenerativa que lenta y progresivamente destruye las células del cerebro. La enfermedad afecta a la memoria y a la actividad mental (pensamiento, habla, etc.), pero también puede causar problemas de confusión, cambios de humor y desorientación en el tiempo y el espacio. Poco a poco, los pacientes van perdiendo la memoria, hasta que llega el día en el que la ciudad en la que han vivido, las palabras que les han servido toda la vida para expresarse, los amigos, los hijos, los nietos, les resultan extraños. La degeneración de las células del cerebro es un proceso lento, de ahí que se haga patente en edades avanzadas, pero la forma de detectarlo a tiempo o los motivos por los que aparece siguen sujetos a especulaciones.
El 70% de los enfermos de alzheimer no responden a los tratamientos o lo hacen de manera «poco» satisfactoria. El Alzheimer como enfermedad degenerativa inicia la destrucción neuronal alrededor de 30 años antes de que se detecten los primeros síntomas, lo que supone que esta enfermedad comienza su avance cuando el cerebro deja de madurar, algo que ocurre generalmente entre los 25 y los 30 años.
La música como terapia
La música y otras actividades agradables, como cocinar, son beneficiosas en las personas con demencia y tiene un potencial muy prometedor como terapia, según un nuevo estudio.
«Existe evidencia científica en la línea de que tenemos la música en zonas del cerebro diferentes de las del resto de recuerdos», ha señalado Javier Chirivella, el neuropsicólogo en el Centro de Rehabilitación Neurológica Fivan (España).
Existe evidencia científica en la línea de que tenemos la música en zonas del cerebro diferentes de las el resto de recuerdos», según indican los neuropsicólogos.
En la actualidad, los tratamientos para el Alzhéimer se basan en medicación combinada con estimulación cognitiva o rehabilitación. Sin embargo, la medicación no detiene la degeneración cerebral, sino que ayuda a combatir los síntomas asociados.
Aunque no se sabe a ciencia cierta si la música tiene el poder de rehabilitar a un paciente con Alzhéimer, sí que tiene un efecto notable sobre su estado emocional y conductual.
“Puede ser uno de los motivos por los que algunos pacientes con Alzhéimer conservan sus recuerdos musicales incluso en fases avanzadas de la enfermedad”, explica Chirivella.
Chirivella ha señalado que lo más importante para prevenir esta enfermedad es un diagnóstico temprano, «consultando con el médico de cabecera o acudiendo directamente al neurólogo».
