Si hay un día especial es el de Fin de Año. Reuniones, cena, compras, fiesta, deseos para el futuro, proyectos,… todo tiene cabida en unas horas, incluso días, de frenesí que se une al cansancio y saturación acumulada en Navidad. Por ello, hay que tomárselo con calma para que en el inicio del 2016 la salud no se resienta, pero ¿cómo hacerlo?
Lo primero a tener en cuenta es la planificación. Tómate un tiempo para pensar qué tienes que hacer (obligatoriamente), que quieres hacer (deseos) y, finalmente, qué puedes hacer (realidad). Apunta en un pápel o bloc de notas las acciones y haz un listado con lo que se ajusta a tu tiempo. Así evitarás estresarte y que aumente el cansancio a medida que pasen las horas.
Asimismo es importante evitar los excesos en todo el amplio sentido de la palabra: alimentación, descanso, compras,… Todo tiene espacio en su justa medida. Por ejemplo, si quieres reunirte con diferentes grupos (amigos, compañeros de trabajo, familiares,…), no lo dejes todo para el día 31 de diciembre, sino que aprovecha los días anteriores. O si necesitas ropa para la fiesta de Fin de Año, cómprala con antelación, evitando aglomeraciones o el pequeño disgusto de no encontrar lo que buscas.
Deja tiempo suficiente para hacer algo de deporte o actividad física. Ayuda a reducir el nivel de ansiedad y un mayor control del estrés emocional, además de mejorar el control del estrés y producir la sensación de placer y bienestar. Lo ideal es una hora diario pero, si no cuentas con mucho tiempo, media hora puede ser suficiente.
Y por supuesto es clave descansar. No solo se trata de dormir, sino de disponer de tiempo para relajarse, quizás una siesta, ver una película, dar un paseo… Actividades que generen relax. En cuanto al sueño, lo importante no solo es la cantidad de horas (se recomienda un mínimo de 8 horas diaria), sino también la calidad de sueño.
Esto es una forma natural y sencilla de cuidar tu salud, disfrutando de cada momento y proyectando buenos deseos para el 2016.
