Con la llegada del calor, que se extiende hasta el mes de septiembre al menos, nos encontramos con varios condicionantes que favorecen las picaduras y mordeduras de distintos tipos de insectos, arácnidos, medusas, etc.
Por una parte, con la primavera se produce una eclosión de la naturaleza con gran desarrollo de insectos, (moscas, mosquitos, avispas, abejas, etc.) y todo tipo de arañas, que se mantiene gran parte de la época estival. A esto se suma el lógico uso de ropa más ligera y una mayor frecuencia de visitas a espacios abiertos como parques, jardines, campos, piscinas o playas.
Y tampoco podemos olvidar a los animales que se encuentra dentro de lagos, ríos o playas y que tienen como mecanismo de defensa las picaduras. Las medusas son un claro, y peligroso, exponente de esto.
Todo ello hace que aumenten las picaduras y mordeduras de distinta índole, que pueden llegar a ser desde una simple molestia a una gran inflamación e incluso a situaciones mucho más graves en función de la sensibilidad del sujeto y del agente causante.
En cualquiera de los casos, se dispone de gran variedad de productos tópicos, así como diversas medidas generales que se pueden aplicar de modo preventivo. Así, en caso de producirse la picadura o mordedura, siempre se debe desinfectar la zona, aplicar frío y acudir a un centro adecuado para que los profesionales de enfermería actúen en consecuencia, si fuera necesario.
En este sentido, se debe tener especial cuidado con los niños que son especialmente sensibles, o personas alérgicas, que siempre deben disponer de antihistamínicos a su alcance y ante la menor duda consultar a los profesionales puesto que se pueden presentar casos de anafilaxia o problemas respiratorios severos que deben ser atendidos lo más rápidamente posible.
También es importante fijarse tanto en la zona como en las señales que deje la picadura o mordedura ya que la sensibilidad de la parte del cuerpo o la inflamación o forma que tome la zona donde se ha recibido el daño, pude indicar la necesidad de aplicar un medicamento o, incluso, acudir a un centro o profesional médico.
Por todo ello, con el objetivo de aportar la mayor información posible, recomendamos que ante cualquier picadura o mordedura de insecto, ya sea animal terrestre o marítimo, se debe consultar con su enfermero o enfermera que le tranquilizará y orientará adecuadamente tanto en tratamiento como en especialista médico.
El equipo de Enfermería está capacitado tanto para determinar qué medidas preventivas se pueden tomar, así como para la aplicación del tratamiento idóneo en los casos leves o la derivación al especialista o centros adecuados en los casos que lo requiera según tipología y gravedad.
