El peligro del sedentarismo infantil

El sedentarismo infantil es una de las preocupaciones a la que los padres tienen que enfrentarse en la actualidad. La obesidad en niños es un tema que siempre estará presente y quizás se convierte en la pesadilla de muchos papás que quieren que sus hijos luzcan sanos y no pongan en riesgo su salud.

Las nuevas formas de juegos provoca que los niños no salgan a la calle como antaño y que se centren en las videoconsolas o juegos más pasivos. El ocio tecnológico se ha convertido en una de las principales opciones para mantener entretenidos a los más peques de la casa. Pero la inactividad física no sólo puede provocar problemas de salud sino también de autoestima del pequeño.

Hacer ejercicio físico a diario es muy importante no sólo para los adultos sino también para los niños. Por eso es necesario que los más pequeños aprendan desde el principio el interés por el cuidado de su cuerpo y sobre todo de su salud.

Una de las opciones es acompañarles en el ejercicio físico. ¿Qué mejor que salir a pasear en bici con tu hijo? ¿O jugar al tenis, fútbol o incluso dar un paseo? El ritmo de vida actual provoca que los padres estén volcados en el trabajo y el tiempo para estar con los hijos disminuya pero, sin duda alguna, es la mejor manera de gastar tu tiempo. Si los padres se implican en el ejercicio físico, los niños sin duda lo agradecerán. No sólo obligas al pequeño a moverse sino también a pasar más tiempo con él.

Y es que el sedentarismo infantil se está convirtiendo en un grave problema. La Organización Mundial de la Salud, asegura que la actividad física en los más pequeños mejora las funciones cardiovasculares, la maduración del sistema músculo-esquelético, las habilidades psicomotoras, mantiene el peso corporal saludable y ayuda a aumentar la autoestima.

En una de las últimas Encuesta de Salud, la cifra de niños entre 5 y 14 años que no realizan actividad física es del 12% (8% en varones y 16% en mujeres). Y entre los 15 y los 24 años, un 45% de los encuestados confiesa no realizar nada de actividad o una actividad muy ligera. Son cifras sin duda alarmantes y que hay que reducir. Si la solución está en mano de los padres, ¿por qué no hacerlo?