¿Qué es la tos ferina?

La semana pasada nos levantamos con la noticia de que un bebé había fallecido en Málaga por tos ferina. ¿Sabemos qué es, sus síntomas y qué hacer si se presenta?

La tos ferina es una enfermedad bacteriana altamente contagiosa que ocasiona una tos violenta e incontrolable que puede dificultar la respiración. A menudo se escucha un sonido «convulsivo» profundo cuando el paciente trata de inspirar.

Cuando una persona infectada estornuda o tose, pequeñas gotitas que contienen la bacteria se mueven a través del aire, y la enfermedad se propaga fácilmente de una persona a otra. La infección generalmente dura 6 semanas, pero puede durar hasta 10 semanas.

Los síntomas iniciales, similares a los del resfriado común, en general se presentan aproximadamente una semana después de la exposición a la bacteria.

Los episodios graves de tos comienzan alrededor de 10 a 12 días más tarde. En los niños, la tos a menudo termina con un «estertor», sonido que se produce cuando el paciente trata de tomar aire. Este estertor es raro en pacientes menores de 6 meses de edad y en adultos.

Esta enfermedad puede ser muy peligrosa para los bebés menores de un año, quienes son especialmente propensos a complicaciones tales como la neumonía, las convulsiones, los daños cerebrales e incluso la muerte.

También es importante vigilar atentamente a un bebé con pertusis, ya que podría dejar de respirar. Los bebés menores de 18 meses requieren constante supervisión, ya que la respiración puede detenerse temporalmente durante los ataques de tos. Los bebés con casos graves se deben hospitalizar.

La tos ferina es muy contagiosa. El bebé puede haberla contraído por contacto directo con una persona infectada por la bacteria o incluso por inhalar aire infectado con los gérmenes. La bacteria suele introducirse en el organismo a través de la nariz o a la garganta.

Vacunarse contra la tos ferina durante el embarazo le proporciona a su bebé algo de protección a corto plazo, pero cuando sea más grande necesitará su propia vacuna (llamada DTaP) para estar protegido. Para obtener la mejor protección contra la tosferina, los niños necesitan cinco dosis de la vacuna DTaP. Se recomienda administrarle la primera dosis a su bebé cuando tenga 2 meses de edad. Después necesitará otras dos, que se le administrarán a los 4 y a los 6 meses, para que se produzcan altos niveles de protección. La protección de la vacuna contra la tos ferina disminuye con el tiempo; por eso se recomiendan refuerzos entre los 15 y 18 meses, y entre los 4 y 6 años de edad, para así mantener esa protección.

Desafortunadamente, una persona que ha tenido tos ferina puede contraerla nuevamente, aunque cualquier infección posterior suele ser más suave que la primera. Por lo tanto, como el pequeño todavía es vulnerable a la enfermedad, y debido a que la DTaP también ofrece una importante protección contra la difteria y el tétanos, hay que asegurarse de que termine la serie.