Actualmente, en un mundo tan saturado de (sobre) información, es fácil acceder a contenidos sobre salud en los que se habla, con más o menos desconocimiento, sobre acciones o actividades que pueden ayudar a cuidarte. Pero ¿cómo se puede descartar la información útil de las leyendas? Vamos a intentar ayudar desterrando algunos de estos mitos.
Hacer ejercicio antes de desayunar
No hay duda que la actividad física es uno de los pilares de la salud pero el momento en el que se realice ejercicio no determina su efectividad. En este caso, hacer ejercicio en ayunas te lleva a perder peso gracias a la disminución de insulina pero es el músculo el que sufre esa pérdida y no zonas grasas como la barriga. Como siempre recomendados, actividad física acompañado por una buena alimentación antes y después del ejercicio es el mejor sistema para una buena recuperación y, también, para una pérdida eficaz de peso, por eso ayúdate de alimentos ricos en azúcares, como los zumos naturales de fruta, antes del deporte.
Lista negra de alimentos
Todo el mundo conoce leyendas sobre algunos alimentos que no deben consumirse a determinadas horas, que generan indigestión o, directamente, que engordan. Pero todos los alimentos son necesarios en nuestra alimentación, eso sí, tomándole en mayor o menor medida. Y es que no hay ningún alimento prohibido y el secreto de una buena alimentación esta en la variedad de la alimentación, evitando excesos. Además, en caso de duda, siempre puedes acudir a un nutricionista que pueda ayudarte a comer más sano.
El chicle y su aportación al cuidado de los dientes
Entre leyenda urbana y publicidad dentífrica, han expandido el mito de que el chicle puede sustituir al cepillado de los dientes. Aunque es cierto que ayuda a eliminar restos de comidas, un exceso a la hora de masticar puede producir otros problemas en la articulación temporomandibular y los músculos que trabajan en ella. Por ello, comer chicle sí, pero no de forma continua ni mucho menos sustituyendo al cepillado.
Beber de 2 a 3 litros de agua al día
La hidratación es clave para el rendimiento de nuestro organismo y beber abundante agua uno de los hábitos saludables que hay que incorporar. Pero de ahí a sufrir una sobrehidratación…. Y es que beber más de 3 litros de agua al día sin necesidad (sin hacer deporte ni ninguna actividad) puede producir problemas debido a la bajada de sodio en sangre (dolor de cabeza, vómitos…) e, incluso, alteración de la función renal. Por ello, tomar dos litros de líquido al día puede ser suficiente, alternando además de agua, infusiones, sopas, zumos de fruta natural…
Dormir 8 horas diarias
Un buen descanso es fundamental para recuperar energías y cargar las pilas para el día siguiente pero las necesidades de sueño varían en cada persona y también se ve afectado por la edad. El exceso a la hora de dormir también puede ser un problema que dificulta la concentración y el rendimiento y que incluso, a largo plazo, se relaciona con un incremento de la mortalidad según los expertos. Por ello, lo importante es la calidad del sueño, es decir, duerme la horas que necesite (en un adulto entre 6 y 9 pueden ser suficientes) pero de forma plena y placentera.
El sol, ese gran enemigo
La cantidad de información que se recibe actualmente sobre cáncer de piel ha generado una psicosis alrededor del sol que puede llegar a afectar a nuestra salud. El problema no es la exposición al sol sino la sobreexposición. y es que la radiación ultravioleta B (UVB) es la fuente más importante de vitamina D que posee el cuerpo, con ella se consigue aumentar la absorción intestinal de calcio y fosfato y la mineralización de los huesos. Además, regula la presión arterial y aumenta nuestras defensas. El problema es exponerse al sol de forma directa durante las horas centrales del día, especialmente en primavera o verano, que conllevan las quemaduras solares y el riesgo a enfermedades dermatológicas.
Como puedes ver en estos ejemplos, las exageraciones en nuestros hábitos de vida (alimentación, ejercicio, ocio,…) pueden llegar a ser igualmente nocivos. En el término medio está la virtud. Encuentra ese punto intermedio en el que te encuentres bien y, si necesitas ayuda, consulta con un experto.
