11 de abril, Día Mundial del Parkinson

La enfermedad de Parkinson (EP), también denominada Parkinsonismo idiopático, parálisis agitante o simplemente párkinson,es un trastorno neurodegenerativo crónico que conduce con el tiempo a una incapacidad progresiva, producido a consecuencia de la destrucción, por causas que todavía se desconocen, de las neuronas pigmentadas de la sustancia negra.

El desconocimiento de la enfermedad genera muchos problemas a las personas afectadas y sus familiares y hace que corran el riesgo de aislarse socialmente.

Esta enfermedad representa el segundo trastorno neurodegenerativo por su frecuencia, situándose por detrás de la enfermedad de Alzheimer. Está extendida por todo el mundo y afecta tanto al sexo masculino como al femenino, siendo frecuente que aparezca a partir del sexto decenio de vida. Además de esta variedad tardía, existe otra versión precoz que se manifiesta en edades inferiores a los cuarenta años.

En la actualidad, el diagnóstico está basado en la clínica, puesto que no se ha identificado ningún marcador biológico de esta enfermedad. Por ello, el diagnóstico de la misma se apoya en la detección de la característica tríada rigidez-temblor-bradikinesia y en la ausencia de síntomas atípicos, aunque también tiene importancia la exclusión de otros posibles trastornos por medio de técnicas de imagen cerebral o de analíticas sanguíneas. En el año 1997, la Organización Mundial de la Salud estableció que el 11 de abril se celebraría el Día mundial del Parkinson, con el objetivo de acrecentar la concienciación de las necesidades de las personas aquejadas de esta dolencia. Fue esta la fecha escogida al coincidir con el nacimiento de James Parkinson, el médico británico que describió por primera vez la «parálisis agitante», término que él mismo acuñó.

El diagnóstico puede realizarse en aquellos individuos que presenten al menos 2 de 4 signos:

  • Temblor en reposo.
  • Hipertonía Muscular (rigidez muscular).
  • Bradicinesia (lentitud en los movimientos voluntarios e involuntarios, pero principalmente dificultad para comenzar y terminarlos).
  • Pérdida de reflejos posturales.
  • El temblor en reposo está presente en aproximadamente 85 % de los casos de EP. La ausencia de expresión facial, disminución del parpadeo y del movimiento de los brazos al caminar completan el cuadro clínico.

Muchos de estos síntomas son comunes en los ancianos y pueden ser causados por otras afecciones. En pacientes con algunos de estos síntomas parkinsonianos, y con ausencia de temblores, presente en el 15% de pacientes con Parkinson, pueden sospecharse otras patologías del sistema nervioso, tales como las hidrocefalias. Concretamente, la hidrocefalia normotensiva también aparece en ancianos, deteriora las funciones del sistema nervioso, llevando a la demencia, y se presenta con síntomas parecidos a los del Parkinson, sin aparición de temblores. La prueba diagnóstica para confirmar o descartar la hidrocefalia normotensiva es un TAC.

En el marco de las celebraciones del Día Mundial del Párkinson de 2015, la Federación y las asociaciones han puesto en marcha una campaña con el título ‘#Siquieresbailamos. La música nos pone ON’. A través de ella se quiere mostrar la enfermedad poniendo el acento en dos de los síntomas que más afectan a la vida diaria de las personas con párkinson: la rigidez y la bradicinesia (lentitud de movimientos) y los beneficios que la música les aporta ya que la música y el baile les ayudan a superar algunas de las barreras que se les presentan a causa de la enfermedad (como los bloqueos) y favorece la motricidad.