Prepárate para el invierno

Cuando llega el verano todos somos conscientes de que la piel tiene que estar preparada así como nuestro cuerpo pero, ¿y cuándo llega el invierno?

Varios síntomas aparecen en nuestro cuerpo cuando empieza el frío, y no solamente se trata de los resfriados típicos de esta época. También nuestra piel se resiente, nuestras vestimentas cambian, incluso, nuestra alimentación se modifica. Por eso es necesario estar preparado.

La piel se debe cuidar indistintamente de la época del año en la que estemos. El frío del invierno, puede maltratar el cutis y la piel, a veces más que el sol del verano. No es ningún secreto que los cambios de temperatura y de humedad dificultan que la piel y el cuerpo mantengan su correcta hidratación. El frío, el viento, la calefacción, la intensa contaminación incluso los baños calientes consiguen resecarla, y por ello debemos dar especial atención a su cuidado, para evitar irritaciones y sequedades.

Estar bien hidratada es fácil siguiendo unos sencillos consejos.

Utiliza un jabón adecuado, mejor si es neutro y suave.

No abuses de los baños o duchas calientes. Saunas o baños de vapor son excelentes para que el cuerpo sude y elimine toxinas, importante en cualquier época de año.

Si eres aficionada a los deportes de invierno debes extremar las precauciones cuando te expongas a las bajas temperaturas y el sol de las montañas, utiliza protección con frecuencia (cada 2 ó 3 horas).

No olvides los labios, son especialmente sensibles. Lleva siempre un hidratante labial, pues ellos te lo agradecerán.

Si vas a exponerte a temperaturas muy bajas, utiliza prendas de tejido térmico, mantienen la piel seca, guardan el calor y permiten que se evapore el sudor.

La media de humedad idónea para mantener la frescura del ambiente durante invierno es del 60% a 70%, puedes colocar un humidificador cerca de los radiadores de calefacción para lograrlo, y así no se resecará el ambiente.

Con estos consejos ya estás preparada para el invierno. Así que ¡plántale cara al frio!