Nuevamente la investigación en medicina ha dado un paso más en la lucha contra las enfermedades. Y es que el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas CNIO han encontrado un punto débil en el carcinoma de pulmón, el tipo de cáncer que más muertes causa en el mundo tras un trabajo de cuatro años a través del cual han logrado frenar el crecimiento de este tumor en ratones gracias al descubrimiento de los telómeros.
Un telómero es un capuchón formado por seis proteínas, que está situado en los extremos de los cromosomas y que sirve para proteger la información genética del organismo. Los investigadores han descubiertos que cada vez que una célula se divide, duplica su material genético, pero en cada división celular, los telómeros se van haciendo más y más cortos hasta que por su reducido tamaño se vuelven tóxicos para la célula, que deja de replicarse y es eliminada por el organismo.
Las células cancerígenas, sin embargo, son capaces de dividirse y multiplicarse sin que sus telómeros se acorten demasiado debido a la telomerasa, una enzima que repara constantemente los telómeros y que en la mayoría de las células sanas está ‘apagada’, mientras que en las tumorales está activa.
En otros trabajos se ha intentado frenar el crecimiento del cáncer inhibiendo la telomerasa de sus células, una vía que actualmente se está probando en ensayos clínicos de tumores hematológicos (mieloma múltiple) pero que aún no ha dado resultados concluyentes. Sin embargo, científicos del CNIO (entre ellos, la directora del centro, María Blasco, y su predecesor en el cargo, Mariano Barbacid), con la colaboración del Departamento de Medicina y Cirugía Animal de la Universidad Complutense de Madrid, ha encontrado una nueva manera de enfrentarse al cáncer atacando a los telómeros sin alterar la telomerasa.
Para ello, estos científicos han utilizado una de las seis proteínas (o shelterinas) que protegen a los telómeros, la TRF1, y al bloquearla han conseguido destruir este escudo protector de los cromosomas del cáncer, cuyas células mueren de forma inmediata.
El estudio, publicado en la revista EMBO Molecular Medicine, demuestra que al bloquear esta proteína «se impide el crecimiento de carcinomas de pulmón ya establecidos».
Se trata sin duda de un gran paso pero aún queda trecho por recorrer ya que el CNIO busca ahora socios en la industria farmacéutica que desarrollen estos fármacos en un estadio más avanzado para usarlos además no sólo en casos de cáncer de pulmón, sino en otros tipos de cáncer.
