Aunque las alergias se relacionan con los meses de primavera y verano, en esta época del año puede estar presente. Las horas que se pasan en casa en las estaciones de más frío pueden jugar también malas pasadas y provocar reacciones alérgicas e, incluso, problemas de asma o rinitis.
El aire de las casas en esta época circula sin demasiada renovación a través de las calefacciones y esto junto con la poca cantidad de luz favorece la formación de moho. Cuando el sistema inmunológico entra en contacto con el moho y otros alérgenos, se libera una sustancia química, la histamina, que provoca síntomas como un aumento de la secreción nasal u ojos llorosos, entre otros. Estas reacciones tienen lugar por la noche, por ello es normal que muchas mañanas amanezcamos con la nariz congestionada sin razón aparente.
Para evitar esto es necesario seguir unos consejos sencillos. En primer lugar hay que evitar que en casa haya una humedad por encima del 55%. Aunque está bien tener un aparato humidificador, utilizarlo en exceso revitaliza los ácaros del polvo, un enemigo de las alergias.
La calefacción por bomba de calor, siempre y cuando funcione correctamente, evita la acumulación de polvo. Es necesario cambiar el filtro cada tres meses.
Si notamos que la alergia aparece en esta época del año es fundamental extremar la limpieza en la vivienda. Así como lavar ropa de cama y los muñecos de peluche cada dos semanas en agua caliente, usar aspiradoras con filtro adecuado y evitar artículos decorativos que atraigan el polvo.
