La dermatitis atópica es una enfermedad muy común de la piel que afecta aproximadamente al 10% de todos los bebés y niños.
Los afectados de dermatitis atópica suelen presentar muchos otros trastornos alérgicos. No está clara su relación con la dermatitis; algunas personas pueden tener una tendencia hereditaria a producir una excesiva cantidad de anticuerpos, como inmunoglobulina E, en respuesta a estímulos diferentes.
La piel atópica es muy frecuente en la infancia, y son casos leves en su mayoría. En casos de dermatitis muy extensas de niños pequeños (lactantes sobretodo) no está de más pedir pruebas de alergia. En bastantes ocasiones una alergia alimentaria a las proteínas de leche de vaca o al huevo se manifiesta en la piel, y al suprimir el alimento responsable, ésta mejora bastante.
Como toda condición crónica, es importante ser bastante constante en el cuidado de la piel. La hidratación y las tandas cortas de corticoides suelen ser los tratamientos más habituales. La picazón intensa es común y puede comenzar incluso antes de que la erupción aparezca. La dermatitis atópica a menudo se denomina «picazón que produce salpullido», porque la picazón comienza y luego aparece el salpullido o erupción en la piel como resultado del rascado.
La Dermatitis Atópica no es contagiosa, por lo que quienes sufren la enfermedad no pueden transmitirla a otras personas. En estos pacientes la inflamación se produce por la presencia de demasiadas células inflamatorias reactivas en la piel. Los investigadores están tratando de establecer la razón por la cual estas células reaccionan exageradamente. Los pacientes con Dermatitis Atópica (o con asma o fiebre del heno) nacen exceso de estas células reactivas. Cuando algo las activa, estas células no se aquietan como debieran. Nosotros tratamos de manejar la Dermatitis Atópica ya sea controlando los factores que originan la inflamación de la piel o aminorándola con terapias antiinflamatorias.
Cuidado de la piel en casa
El cuidado diario de la piel puede reducir la necesidad de medicamentos.
Evite rascarse el salpullido o la piel; mantenga la piel húmeda (lo que se denomina lubricar o humectar la piel). Use ungüentos (como la vaselina), cremas o lociones 2 a 3 veces al día. Escoja productos para la piel que estén libres de alcohol, olores, tintes, fragancias u otros químicos. Un humidificador en el hogar también servirá.
Evite factores que empeoren los síntomas, como: alimentos que puedan causar una reacción alérgica, como huevos en niños muy pequeños (siempre hable primero con su médico).Irritantes como lana y lanolina.Jabones o detergentes fuertes, al igual que químicos y disolventes. Cambios súbitos en la temperatura corporal y el estrés, lo cual puede causar sudoración. Desencadenantes que causan síntomas de alergia.
Al lavarse o bañarse es importante: exponer la piel al agua durante el menor tiempo posible. Los baños cortos y más frescos son mejores que los baños prolongados y calientes.Use limpiadores y baños suaves para el cuerpo en lugar de los jabones regulares .No frote ni seque la piel aplicando demasiada fuerza ni por mucho tiempo.Aplique cremas lubricantes, lociones o ungüentos en la piel después del baño mientras esté mojada. Esto ayudará a atrapar la humedad en la piel.
La dermatitis atópica es una afección crónica, pero se puede controlar con tratamiento, evitando los irritantes y manteniendo la piel bien humectada.
En los niños, a menudo comienza a desaparecer alrededor de la edad de 5 a 6 años, pero con frecuencia se presentarán reagudizaciones. En los adultos, el problema por lo general es una afección prolongada o recurrente.
