Trabajar por turnos afecta, y mal, a nuestra salud

El estilo de vida en el que estamos inmerso puede tener sus cosas buenas pero afecta, y en bastante medida, a nuestra salud. Un ejemplo de ello es el trabajo por turno. Quizás tú que estás leyendo esto eres uno de los afectados. Y es que uno de cada cinco trabajadores en Europa está contratado en una modalidad de trabajo por turnos. El trabajo por turnos consta de patrones que no siguen el período laboral diurno de 8 horas convencional e incluye turnos de noche, turnos rotativos de trabajo y horas de trabajo irregulares.

En comparación con las personas que trabajan en horario estándar, los trabajadores por turnos pueden tener un mayor riesgo de padecer una gran variedad de trastornos como obesidad, diabetes tipo , enfermedades cardiovasculares, problemas digestivos, trastornos del sueño, depresión y déficit de vitamina D (falta de exposición a la luz del sol). Se estima que el trabajo nocturno por turnos aumenta el riesgo de padecer enfermedad coronaria en un 40%5. Y además tienen más riesgo de hipertensión, inflamación y enfermedades cardiovasculares.

Algunos de estos problemas de salud pueden estar en parte relacionados con el estilo de vida y con los patrones irregulares de alimentación asociados al trabajo por turnos, pero también pueden reflejar alteraciones metabólicas más profundas. Trabajar de noche va esencialmente en contra del ritmo circadiano del cuerpo, lo que se conoce como el reloj interno.

Los horarios de comida de un trabajador por turnos va cambiando en función de como tenga planificada la semana laboralmente por lo que el cuerpo nota las alteraciones alimenticias. Es difícil hacer recomendaciones alimentarias a los trabajadores por turnos, pero se pueden identificar unos principios guía generales para que empresarios y empleados fomenten estilos de vida más sanos, además de directrices generales sobre una alimentación saludable y el control de la fatiga.