Cuidado con las dietas, no todas son saludables

El verano toca a su fin y son muchas personas las que comienzan a hacer dietas para bajar peso o eliminar señales de los estragos de los excesos veraniegos. La preocupación por eliminar de forma rápida los kilos acumulados, lleva a la realización de dietas que se presentan de forma muy accesible, prometiendo la reducción de peso de forma veloz y sencilla, pero pueden tener un alto coste para la salud.

La apuesta por las conocidas como «dietas milagros» se debe principalmente a la promesa de tener una rápida respuesta y eficacia, es decir, se pierde peso más rápido y en menos tiempo. Se trata de dietas hipocalóricas, que aportan menos calorías diarias de las que el organismo necesita. Aunque esta es la base que siguen todas las dietas, en este caso la diferencia está en que suelen tener una descompensación en la distribución de los nutrientes necesarios. Por ello, es muy común que se omitan grupos de alimentos y/o que se realice un ayuno prolongado, sin ingesta de alimentos.

Suelen ser dietas en las que se reduce muchisimo el aporte de hidratos de carbono y de calorías, lo que suele producir un adelgazamiento exagerado en un periodo muy corto de tiempo, conllevando a una pérdida muy grande de masa corporal y de agua. Pero, también, pueden tener efectos dañinos en nuestro organismo de los que no somos conscientes.

Y es que paralelamente a la pérdida de peso, las personas que realizan con frecuencia esta clase de dietas suelen ser más propensas a sufrir dolores de cabeza, mareos, hipoglucemías e incluso desmayos. Al existir deficiencia nutricional, por la baja ingesta calórica y por la escasa variedad de alimentos, pueden aparecer problemas a nivel global cardiovasculares y/o en el aparato digestivo y reproductor. La función inmune suele ser afectada dando lugar a infecciones, anemía, pérdida de la densidad muscular ósea o sequedad de la piel. Además, a nivel psicológico, el consumo prolongado de estas dietas puede conllevar a la aparición de trastornos de la conducta alimentaria, ansiedad, fallo de memoria, déficit en el aprendizaje y/o bajo nivel de autoestima.

Otra consecuencia negativa aparece al finalizar la dieta, con el llamado «efecto rebote». Esto se produce cuando el individuo al dejar la dieta recupera su peso inicial o incluso más.

Por ello, aconsejamos tener sentido común y ser consciente de que no existe ningún alimento que por si sólo baje de peso, y tener en cuenta que no todos los alimentos sientan igual a todas las personas; es por eso por lo que cada dieta debe ser personaliza, teniendo en cuenta las características de cada persona.

Planear la pérdida de peso de manera saludable, adaptandola a sus gustos y necesidades, junto con la realización de actividad física, es y será siempre la forma más saludable de perder peso. Por ello, en el Centro Médico Los Cerros contamos con profesionales cualificados en nuestra área de Nutrición y Dietética que, de forma personalizada, permiten a cada paciente ajustarse a sus necesidades con hábitos saludables de alimentación.