El verano es un época difícil para llevar a cabo una alimentación sana y saludable. El calor, los cambios de hábitos en general (horarios, comidas, descanso,…) y el menor consumo de calorías por parte del propio organismo que no necesita trabajar tanto como en invierno para aclimatar el cuerpo, hace necesario realizar un cambio de alimentación.
Y es que la posibilidad de saltarse alguna de las 4 o 5 comidas recomendadas por un horario desordenado, comer en exceso debido a actividades de ocio o reuniones con familiares o amigas y el aumento del consumo de dulces, helados o bebidas alcohólicas, es una tónica común y poco recomendable, no solo por la propia salud sino también para la vuelta a la normalidad en septiembre.
Lógicamente no se pueden llevar los mismos hábitos alimenticios por el propio ritmo de vida, ni evitar algún que otro exceso pero, al menos, se debe seguir una serie de recomendaciones que ayudarán a llevar un verano más saludable.
Para empezar, en una dieta veraniega es importante ingerir los nutrientes de modo equilibrado, incluyendo también grasas, hidratos de carbono y proteínas, por lo cual es importante vigilar las proporciones. Así, las grasas deben reducirse (fritos, dulces, helados,…), mientras que debe aumentarse la ingesta de vitaminas y minerales a través de verduras y hortalizas, así como frutas.
Asimismo es importante continuar realizando 4 ó 5 comidas al día, intentando no saltarse ninguna comida para evitar atracones en el posterior turno. Es decir, si no se merienda, es muy probable que la cena sea copiosa mientras que si no desayuna pasa igual en el almuerzo.
La hidratación es aún más importante si cabe para combatir el calor y se recomienda beber al menos 3 o 4 litros de agua diario. Asimismo se recomienda que la ingesta sea regular, a sorbos y no de golpe. Al agua pueden unirse otras bebidas como zumos, té, refrescos sin azúcar, etc. que ayudan a refrescarse y también aportan nutrientes. Por el lado contrario, se deben eviar en la medida de lo posible las bebidas azucaradas y alcohólicas o, al menos, tomarlas con moderación.
Como el calor invita a tomar tapas o comidas frescas, las ensaladas y sopas frías como el gazpacho o el salmorejo son buenas opción pero también pueden llevarse a cabo guisos sencillos y con poca grasa como la paella.
Por último, es imposible hablar de alimentación y verano sin nombrar al helado, el alimento veraniego preferido por los españoles. Según un estudio de la marca Frigo sobre Hábitos de Consumo de Helados en España, hasta el 70% toma helados en verano una o más veces por semana. En este sentido no cabe duda que el helado cuenta con características nutricionales positivas para el organismo, incluso existen ya una gran variedad de helados sin azúcar que ayudan, pero también que un abuso en su consumo es un hábito poco saludable. Por ello, en este caso, usar el sentido común y la moderación es la clave para poder disfrutar de este alimento sin perjudicar la salud.
Sin olvidar el ejercicio o actividad física, no debemos relajarnos en exceso con la alimentación en verano ya que puede tener su repercusión en nuestro organismo a corto plazo. Por ello, además de estas recomendaciones, el Centro Médico Los Cerros cuenta con un área de nutrición y dietética para un seguimiento más personal de cada caso que puede ayudar a pasar un verano más saludable.
